
Pudiera yo arrancar, uno la uno, a botón de esta palabra.
Después me quedaba a mirar la furia con que, de la casa donde se asoman cruelmente a la ventana se precipitan de mí, en el vacío.
Pudiera yo arrancar cada botón y desnudarme de tu nombre. Después me quedaba con mi desnudez y no sentiría el frío que siento ahora. Tal vez mañana consiga rasgarte, hoy me tiemblan las manos.
Texto original, em português, aqui